lunes, 14 de marzo de 2011

Contigo sin ti

“No te quiero para mi, ni siquiera te quiero para nada, sólo me gusta ser un observador de tu ser: ¡qué dicha que existas, independientemente de mi y más allá de mi!”
Es cierto y sería ideal poder vivir de esa afirmación, de suponer que el amor es sólo alma y no necesita de nada más. Pero no es así. El alma es intangible igual que el amor pero tiene representaciones físicas. Al igual que existimos por nuestra alma, existe nuestro amor. A veces es algo tangible, otras sólo pensamientos, pero es innegable que es real: se puede vivir. Necesita de dos cuerpos, dos corazones, dos cerebros, dos almas que se amen y se quieran. No sé lo que nos deparará la muerte, pero mientras viva me gustaría que pudiésemos disfrutar el uno del otro, porque vivir de ideas no es vivir completamente. Pero eres lo más importante para mí e invariablemente voy a querer tu felicidad, independientemente de la mía.
Siempre te voy a querer con toda mi alma… pero a pesar de sentir algo tan bello, la vida se hace desoladora así: contigo sin ti.  

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