domingo, 21 de septiembre de 2014

El horizonte

Pasan los días y yo sigo mirando el horizonte. El tiempo pasa rápido e inexorable y soy incapaz de ver el movimiento de lo que me rodea, del mundo.
Me pierdo en el horizonte, la meta del camino, a donde todos esperamos llegar algún día. Es el futuro que queremos alcanzar. En cambio, mi horizonte permanece estático, inerte, se burla de mi desesperación.
Mi incapacidad de avanzar me condena a ser un simple observador de la vida. Gracias a eso todavía encuentro belleza, aunque nunca la podré sentir ni tocar, pero ahí está, recordándome que hay esperanza.
Estoy seguro de que en algún lugar, en el horizonte, habrá mucha más esperando, pero yo no puedo evitar perderme en el tiempo.

sábado, 7 de enero de 2012

Ha pasado mucho tiempo

Y entonces vuelves después de dos años desaparecida. Me hablas un día sí y tres no, despreocupada, y me haces recordar. Me doy cuenta de que me siento igual que hace esos dos largos años. Sin ti. Al alcance de la mano pero imposible de tocar. Una sensación que jamás pensé que pudiese soportar pero que se va alargando infinitamente en el tiempo.

Llego a la conclusión de que mi mundo se separa en dos: lo que quiero hacer y lo que debo; lo que quiero es obvio y lo que debo hacer es avanzar, olvidar el pasado, olvidarte. Pero no quiero, no quiero dejarte atrás. Necesito de ese sufrimiento para sentirte en mí, para fingir que todavía no te he perdido.

Y me pregunto: ¿qué es el amor? A parte de una enfermedad mental. ¿Por qué me niego a dejar de quererte si quererte me produce sufrimiento? Es porque me encanta cada detalle de ti, cada gesto, cada mirada, cada rareza, cada sonrisa. No poder descifrarte ni en un millón de años e insistir en conseguirlo. Saber que al conocerte le di verdadero significado a la palabra amor.

viernes, 9 de septiembre de 2011

"La esperanza no es la convicción de que las cosas saldrán bien, sino la certidumbre de que algo tiene sentido, sin importar el resultado final."
Vaclay Havel

miércoles, 20 de julio de 2011

Poema de la despedida de J. A. Buesa


Te digo adiós si acaso te quiero todavía
quizás no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No sé si me quisiste... No sé si te quería
o tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste y apasionado y loco
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... No sé si te amé poco,
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
y el corazón me dice que no te olvidaré.
Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós y acaso con esta despedida
mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
Pero te digo adiós para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

lunes, 28 de marzo de 2011

Tu luz

Y entonces llegó tu luz, dando forma a las sombras que eran mi vida. No tardaron en percibirse aromas y, seguidamente, sabores. El tacto se tornó un placer, un disfrute que recogía conjuntamente lo que todos los sentidos percibían. Todo comenzó a brillar especialmente bajo esa luz. Pero, sin tiempo a reaccionar, sucedió algo que me descubrió el propósito de todo cuanto acontecía. Tu mirada me atrajo hasta tus labios y probé el sabor de tu beso: todo lo dulce, bueno y verdadero, lo que le daba sentido a todo lo demás, tu amor, en definitiva, TÚ.

domingo, 27 de marzo de 2011

Ya no soy yo

Llevo mucho tiempo de mal humor y no sé por qué. Hundido en un pozo ponzoñoso del que no puedo salir. Me estoy asfixiando entre estas cuatro paredes, viendo el tiempo escurrirse de mis manos junto con mi talento y mi inspiración. "Sólo morimos una vez y durante tantísimo tiempo". Llevo mucho tiempo de mal humor y ya sé por qué. Es porque soy un completo desastre, incapaz de enderezar el rumbo de mi vida y de mantener a las personas que quiero. Me quedé ciego hace mucho pero eso no me impide sufrir por lo que no veo. Se ve vacío, nada. Ningún motivo por el que vivir pero mucho miedo a la inexistencia. Estoy muy cansado de todo esto. Estoy agotado de echarte de menos y saber que no vas a volver. Desesperanza. Llevo mucho tiempo de mal humor y ya no sé qué hacer.

lunes, 14 de marzo de 2011

Contigo sin ti

“No te quiero para mi, ni siquiera te quiero para nada, sólo me gusta ser un observador de tu ser: ¡qué dicha que existas, independientemente de mi y más allá de mi!”
Es cierto y sería ideal poder vivir de esa afirmación, de suponer que el amor es sólo alma y no necesita de nada más. Pero no es así. El alma es intangible igual que el amor pero tiene representaciones físicas. Al igual que existimos por nuestra alma, existe nuestro amor. A veces es algo tangible, otras sólo pensamientos, pero es innegable que es real: se puede vivir. Necesita de dos cuerpos, dos corazones, dos cerebros, dos almas que se amen y se quieran. No sé lo que nos deparará la muerte, pero mientras viva me gustaría que pudiésemos disfrutar el uno del otro, porque vivir de ideas no es vivir completamente. Pero eres lo más importante para mí e invariablemente voy a querer tu felicidad, independientemente de la mía.
Siempre te voy a querer con toda mi alma… pero a pesar de sentir algo tan bello, la vida se hace desoladora así: contigo sin ti.  

jueves, 10 de marzo de 2011

Vacío

Cuando llega un punto que las lágrimas no me consuelan y el mundo entero se me escapa de las manos. Cuando quiero sentir dolor pero en su lugar percibo vacío. Es en ese momento cuando ya no vivo.
Cuando veo que mi mundo ya no es tu mundo y pasa a ser desconocido, entonces me pierdo. Me hundo en ese laberinto sin salida de pensamientos confusos y absurdos, y pienso: ¿es todo tan distinto? 
Las imágenes se me suceden y recuerdo momentos. Siento el suave tacto de la huella del ayer. Cuando era fácil. Lo importante no era el cómo, sino el por qué. El hecho en sí: dos personas, un sólo corazón, una unión inmortal e irrompible para el mundo mortal y pasajero. 
He olvidado el momento en el que dejé de entender tus palabras. Lo dejamos pasar, lenta y tristemente. Pero yo sigo queriendo entenderte. Intento leerte. Escucharte y comprenderte. Pero sólo me queda este amargo sabor que me entorpece y este lastre que me hunde hasta las profundidades, lejos de ti.

Perder o morir

Todos hemos perdido alguna vez algo, alguien. Objetos valiosos, bienes, recuerdos. Amigos, personas amadas. ¿Pero no forma eso parte de la vida? Sin pérdida no habría afecto, el apego que nos une a ciertas cosas o personas. Ese miedo a perderlo. Sin la pérdida no se valoraría la vida en sí. Pero no por ello se debe vivir con miedo. Pero ¿qué pasa cuando no se acepta una pérdida? No se puede depender de nada en este mundo, menos aún de basar la propia existencia en ello. La vida es cambio y hay que saber dónde subir y bajar de cada tren. Adaptarse o morir. Lamentarse no sirve de nada.

martes, 2 de diciembre de 2008

Imposible de expresar

No es fácil de explicar el significado de estas lágrimas. A veces, los sentimientos no se pueden expresar con palabras. Algo que he aprendido con el paso del tiempo es a ocultar el dolor. Refugiarlo en el corazón e ir haciéndole hueco poco a poco hasta que ya no quede rastro de lo amado. Es muy duro, pero sé que ninguna palabra que pueda decirte hará que cambien las cosas entre nosotros.

No voy a pedirte nada. No voy a decirte cuánto te he amado, ni cuánto habría hecho por ti. Puesto que son simples palabras -vacías en realidad- , como para describir lo que de verdad siento. No me excusaré en nadie ni en nada para ocultar mis errores. Siempre estarán ahí para recordarme lo que jamás pude conseguir. Sé que el tiempo irá destruyendo esto que intento expresarte ahora mismo, y que el dolor irá tiñendo los recuerdos del color de la amargura, pero nada, absolutamente nada, puede cambiar este sentimiento que intento expresarte. Un sentimiento que se niega a salir de mi cabeza. Que confunde mis sentidos y retumba continuamente en mi mente. Un pensamiento que me hace sentir sólo cuando no estás y que me apuñala a cada segundo. Es la voluntad de quererte, de querer recordarte a todas horas, de hacerte inmortal en mi corazón. Pretender tu felicidad siempre, incluso desatendiendo la mía.

Debes saber que quise comprenderte, en cada pensamiento. Ver tus sueños y darte alas para que volases. Poder decirte que eres la única, abrazarte y sentir tu corazón junto al mío. Ser todo cuanto necesitaras que fuese por y para ti. Pero no puedo cambiar tus sentimientos. Ni quiero que lo hagas. Todo esto me servirá para aprender que no volveré a amar jamás como ahora mismo estoy haciendo. El vació que dejes en este pobre corazón tendrá siempre tu huella.

Pero no, no digas nada. Me voy. Necesito de la soledad para sentir esto que acabo de decir, y del dolor para enseñarme a no recordarte. Nunca podré decirte con palabras cuanto te amé, pero así es mejor. Me despido aquí. Hasta siempre.

martes, 7 de octubre de 2008

"No llores"

El ruido de la lluvia se mezclaba con el silencio. La calle estaba vacía. Nadie se atrevía a aventurarse por las calles debido a la fuerte lluvia. Estábamos ahí, el uno delante del otro con la mirada perdida en el suelo. El sonido de las gotas caer se acompasaba con los latidos de mi corazón. Miré al exterior. Una cortina de agua separaba nuestro improvisado refugio de la tormenta.
Intenté mirarla a los ojos pero enseguida volví a agachar la cabeza. Ella estaba inmóvil a mi lado, absorta en sus pensamientos. Finalmente conseguí levantar la mirada y fijarme es sus preciosos ojos. Ella me devolvió la mirada y volvió a su postura inicial. Volví la cabeza y miré al cielo. La lluvia seguía cayendo con fuerza y la luna brillaba más que nunca. De nuevo, puse mi mirada sobre sus ojos. Estiré el brazo y cogí su delicada mano. Entonces ella me devolvió la mirada. Sus brillantes ojos dejaban caer lágrimas cristalinas, que se deslizaban por sus mejillas hasta verse precipitadas al vacío. "No llores", le dije. Ella no respondió. Se limitó a seguir mirándome fijamente. Quise acercarme a ella pero me evadió. Soltó su mano de la mía y echó a correr entre la espesa lluvia.
Corrí tras ella. No podía perderla de esta forma. Al alcanzarla la volví a coger de la mano. Ella paró en seco y se dio la vuelta. Su mano permanecía cálida a pesar del frío helado de la noche, y su rostro, reflejaba una inmensa tristeza. Al momento se abalanzó sobre mí. Nuestros cuerpos se encontraron en un fuerte abrazo. Se me paró la respiración. Notaba sus brazos hacer fuerza contra mi espalda. Entonces rompió a llorar. No supe que reaccionar ante eso. No podía devolverle el abrazo. Mi corazón estaba a punto de estallar. Se retorcía sobre mi pecho como un animal agonizando. No podía dejar de pensar en todo lo que estaba a punto de perder. No contemplaba mi vida sin ella. Nunca pensé que esto pudiera llegar a pasar. Había dado todo por otra persona y ahora no me quedaba nada con lo que seguir adelante.
La estreché entre mis brazos. Los sollozos cesaron. Entonces nuestras miradas se cruzaron, como si nos hubiésemos leído el pensamiento. La lluvia caía por su rostro junto con las lágrimas, que aún seguían en sus parpados. Nunca la había visto tan hermosa. Cerré los ojos e instintivamente acerqué mis labios a los suyos. Podía notar su aliento sobre mi cara. Ya no había lluvia ni nada a nuestro alrededor, el tiempo se había detenido por nosotros. Sólo estábamos ella y yo. Entonces noté un susurro acariciarme la piel: "Nunca te olvidaré"; y nuestros labios se fusionaron en un beso que jamás podré dejar de recordar.