lunes, 28 de marzo de 2011

Tu luz

Y entonces llegó tu luz, dando forma a las sombras que eran mi vida. No tardaron en percibirse aromas y, seguidamente, sabores. El tacto se tornó un placer, un disfrute que recogía conjuntamente lo que todos los sentidos percibían. Todo comenzó a brillar especialmente bajo esa luz. Pero, sin tiempo a reaccionar, sucedió algo que me descubrió el propósito de todo cuanto acontecía. Tu mirada me atrajo hasta tus labios y probé el sabor de tu beso: todo lo dulce, bueno y verdadero, lo que le daba sentido a todo lo demás, tu amor, en definitiva, TÚ.

1 comentario:

Jessica Perales Fernandez dijo...

Me alegra poder introduciros de vez en cuando, a vosotros pobres hombres, en el caótico mundo de los pensamientos femeninos jejee, por desgracia necesito escribir para entenderme, y son mis propios pensamientos, asique sí, desde luego os compadezco.
Un besito